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Primicias24.com (NP) – Un verdadero “choque eléctrico” es lo que ha generado entre los venezolanos la medida gubernamental de restricción de horarios en los centros comerciales, adoptada oficialmente desde este miércoles 10 de febrero para racionar el respectivo suministro energético.

Para la clientela asidua de los mall – quienes los frecuentan con el objetivo de efectuar operaciones comerciales, financieras, comer, asistir al cine y a otros espectáculos de entretenimiento y hasta para, simplemente, pasear, entre otras finalidades – la regulación del fluido eléctrico constituye un severo golpe tanto para el consumidor como para quienes laboran en tales instalaciones.

Lo cierto es que mientras el Ejecutivo, por intermedio del ministerio de Energía Eléctrica, decreta cierres entre 1:00 y 3:00 de la tarde y de 7 a 9 pm, y la Cámara Venezolana de Centros Comerciales (Cavececo) plantea un horario corrido de 12 de la mediodía a 7 de la noche, la polémica se extiende entre la población, como si fuera poco el agobio que caracteriza a la realidad nacional.

Yo iba a entrar a una sucursal bancaria cuando me desalojaron del centro comercial, impidiéndome cumplir con mi diligencia. Además, tenía pensado almorzar en un restaurante del lugar y tampoco pude”, manifestó Carmen Neri, al ser consultada en el centro comercial Tolón, en la urbanización Las Mercedes, en el municipio mirandino Baruta.

“Yo no creo que la disposición contribuya al ahorro eléctrico, tal cual ha indicado el gobierno. No teníamos razón de llegar a esto. Y me pregunto: ¿cómo es que la economía va a producir si, por ejemplo, a las tiendas se les reduce el horario? Esto es terrible, estamos cada día peor”, se lamentó la dama.

Bajar la santamaría de la economía

Muy cerca del lugar, José Guillermo Vallejo no dudó en calificar la nueva orden como muy negativa para el sector privado. “Se está cercenando la manera de producir. Creo que han podido estudiar otras fórmulas de resolver la crisis del servicio eléctrico”, analizó.

Finalmente, David Moreno, quien trabaja como mototaxista en un centro comercial capitalino, expuso que las consecuencias son perjudiciales para quienes como él pertenecen a gremios que también se sirven de las actividades cotidianas de los centros comerciales.

Si no hay clientes que traer o que llevar, o si no transportamos encomiendas, se paraliza todo, nos quedamos sin trabajo”, reclamó Moreno.

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