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Primicias24.com(NP)- Mire señor Nicolás: le está hablando una señora con una experiencia grande. Nosotros no queremos pura habladera. Lo que queremos es que nos arregle la situación de salud, la situación de la comida, la situación de nuestro país; que ya dejemos tantas mentiras y se ponga a trabajar en las comunidades como es debido y no solamente a favor de los que piensan como el Gobierno. Si usted camina por los barrios verá la pobreza que hay en nuestra comunidad, verá las necesidades. No es tirarnos unos a otros porque somos todos venezolanos, señor Presidente. Vamos a abocarnos, no a hacernos daño, sino a trabajar todos”.

El mensaje al presidente de la República es de la señora Celina Rosales, vecina del barrio Bicentenario, ubicado en los altos de Carapita, parroquia Antímano, tan alto que desde allí se ven sin dificultad las torres de El Silencio. A sus setenta y tantos años, ahora le toca luchar más duro que cuando ayudó a fundar el barrio, hace 36 años, porque son demasiados los problemas que enfrentan con la escasez de medicinas y alimentos, además de las fallas, de más de diez años, que sufren los servicios públicos como aseo urbano, gas, agua y electricidad.

“Hemos ido a todas partes, pero el hecho de pensar distinto nos trae problemas. Aquí traen los mercales – y voy a ser clarita porque yo me debo a una comunidad y debo velar por esa comunidad – pero no le venden a todo el mundo, sino a los que ellos quieran. Y les vengo diciendo que voy a hacer un llamado al señor presidente de la República para denunciar eso”, agregó.

La señora Celina aprovechó de hacer ese llamado a través de los periodistas que acudieron este sábado al barrio Bicentenario para cubrir el operativo médico asistencial – con sancocho popular incluido – realizado por diputados de la Unidad Democrática conjuntamente con activistas sociales de El Radar de los Barrios.

“Hay que acompañar al pueblo en su dolor cotidiano y construir desde ese dolor la mirada de esperanza que este país necesita. Esto es la calle también. La calle no es solamente la avenida Francisco de Miranda o Altamira. Aquí vinimos hoy trayendo una palabra de ayuda y un gesto de aliento para atender la grave situación de salud de estos compatriotas y compartir con ellos un sancocho popular, que quizá sea la única comida que hará hoy mucha de esta gente”, dijo Jesús Chuo Torrealba, secretario ejecutivo de la Unidad Democrática y fundador de la red El Radar de los Barrios.

Castigo por pensar distinto

El señor Aquiles Monsalve, fundador del barrio y trabajador comunal “elegido por la misma comunidad” – aclara – también aprovechó los micrófonos para enviar su mensaje. “Señor presidente, con todo el respeto que usted se merece como primera autoridad del Estado venezolano, yo le digo que ya estamos cansados de tanta coba. Usted sabe que la situación del país es sumamente grave, ¡sumamente grave!  No sé qué están buscando ni qué persiguen el Tribunal Supremo de Justicia y usted con las últimas medidas que ha tomado, porque sabemos que la crisis alimentaria ha calado tanto que ya el pueblo está sufriendo hambre en los barrios humildes”, indicó.

“Lo invito a que venga para acá, y traiga de paso a Diosdado Cabello y al profesor Istúriz, tráigalos; el profesor Istúriz no debe olvidarse de cuando era miembro de la Federación Venezolana de Maestros y sabe por qué salió de ahí, porque pertenecía a un partido de la oposición. El pueblo está hambreado y tienen que tomarse soluciones inmediatas y en conjunto, con las dos partes, tanto de un lado como del otro, para llegar a soluciones exactas”, añadió.

Monsalve, quien aseguró que los vecinos del Bicentenario son “humildes, pero no marginales”, denunció la discriminación en la venta de alimentos de la que están siendo víctimas aquellos que no apoyan al gobierno. “Los supermercados Makro antes vendían sus artículos de primera necesidad a todas las personas, pero ahora solo le venden a ciertas bodegas que están en manos de los consejos comunales, y estos marginan a los que piensan diferente pues solo le venden a sus amigos y a su familia. Y además venden todo con sobreprecio. Venga para que vea, señor Presidente. La mayonesa la venden a 450 bolívares; el kilo de café, en mil 600 bolívares, la salsa de tomate en 450 bolos. Todo lo venden a precios exorbitantes”, denunció.

Rescatando la solidaridad

En estos operativos, la gente de la comunidad es la que suele hacer el sancocho para el compartir. Pero la situación en este barrio está tan difícil, que hasta hubo apuros para conseguir el agua para hacer el hervido. “La gente del barrio Bicentenario tiene dos meses sin agua. En estos casos lo que hacemos es rescatar el valor de la solidaridad del venezolano y gracias a la señora Marisol, pudimos tener el agua con qué hacerlo. Otra puso los cubitos, otras las verduras. Esto demuestra que el venezolano sigue manteniendo este valor de la solidaridad pese a la terrible escasez que estamos viviendo”, dijo la diputada de la Unidad Evelyn Martínez.

En el operativo participaron médicos especialistas – neumonólogos, cardiólogos, internistas, dermatólogos, traumatólogos, médicos generales y pediatras – y voluntarios de la Asociación Civil Amigos del estado Sucre, conocida como AmiSucre; y activistas de Soberanía, una fundación que desde hace 20 años viene realizando trabajo en las áreas social, jurídica y educativa en comunidades de escasos recursos.

“Necesitamos una mejor Venezuela, un mejor país”, dijo Gustavo Escobar, miembro de Soberanía.

Por su parte Rafael Rodríguez Cedeño, médico internista y vicepresidente de  AmiSucre, informó que el espíritu que los mueve es el de “contribuir con nuestro granito de arena con esta comunidad que está tan golpeada por toda la situación del país”. Agregó que, dada la escasez de medicamentos, fue difícil encontrar todos los que se suelen regalar a los pacientes que lo necesitan. “Pero siempre hay gente generosa que dona las medicinas que no usa y otras que las compran en las farmacias y nos las regalan”, concluyó.

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