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Primicias24.com (Opinión) – En los cambios más importantes de nuestra historia la juventud ha jugado un papel estelar. Ya sea como conductores o como fuerza motriz principal, es en los y las jóvenes que recae el papel principal de las grandes transformaciones sociales.

Demos un vistazo atrás. 29 años contaba Bolívar cuando encabezó, para la gloria de Venezuela y su generación, la Campaña Admirable, por la cual fue proclamado Libertador. Otros jefes patriotas que lo acompañaron en la gesta que forjó la patria, como Sucre, Urdaneta, Anzoátegui y Páez, por nombrar algunos, tampoco pasaban de las tres décadas de vida cuando comenzaron a ganar importantes batallas.

También 29 años tenía Ezequiel Zamora, cuando en 1846  se alza contra el mal gobierno, en la antesala de la Guerra Federal que lo llevaría a encabezar una rebelión popular que aterrorizó a los terratenientes de la época.

La llamada Generación del 28  (1928), que significó la oposición más preclara y decidida contra la dictadura de Juan Vicente Goméz, surgió de la juventud universitaria capitalina. Figuras como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Pío Tamayo, Kotepa Delgado y Juan Bautista Fuenmayor, entre otros, se enfrentaron en su momento a la injusticia de manera resuelta y apasionada.

Con el tiempo, algunos traicionarían al pueblo, otros persistirían en sus ideales, dando a paso, cada quien desde su perspectiva,  a la lucha política contemporánea en Venezuela. Fue la generación fundadora del PCV y AD. Independientemente de la opinión que tengamos de ellos, es indudable el paso de valentía que dieron contra la dictadura gomecista, logrando con esto que la sociedad avanzara, al menos parcialmente.

Cuando la traición del puntofijismo al pueblo fue evidente, a inicios de la década del 60 del siglo pasado, fueron los y las jóvenes los que se lanzaron a la lucha armada contra el gobierno adeco que los reprimía brutalmente, pagando con su sacrificio, que no pocas veces significó la vida misma, la cuota de dignidad que exigía la historia.  En 1983, Hugo Chávez, junto a otros jóvenes oficiales, hizo su juramento en el Samán de Güere. Rondaba, al igual que Bolívar y Zamora en sus cruciales momentos, 29  años de edad.

Pongo estos ejemplos, para llamar la atención sobre la inmensa responsabilidad actual que tiene la juventud revolucionaria de asumir los procesos de rectificación y reorientación de la Revolución, así como de derrotar la conspiración de la derecha y sus amos imperiales. Me refiero a la juventud que no se deja seducir por las mieles de la comodidad y la burocracia.

A aquellos y aquellas que se mantienen irreverentes ante todos, desafiantes con ese arrojo y audaz creatividad que les permite enfrentar a los que, con aires de respetabilidad  y/o alguna autoridad,  representamos  la prudencia,  la moderación y el status político.

No lo digo por demagogia o el lugar común discursivo convencional de la política. Toca a la juventud abanderar esta dura etapa que vive la Revolución. Ser la primera en enfrentar la corrupción, el burocratismo, la resistencia a superar los vicios, la soberbia de algunos dirigentes que atropellan la democracia interna o se acomodan en el sofá de una oficina mientras afuera el pueblo enfrenta los rigores de la crisis… Toca a ellos y ellas, mostrarnos con su energía como dejamos atrás la Venezuela rentista y desarrollamos un nuevo modelo productivo autogestionario y no dependiente del petróleo, atendiendo al llamado del presidente Maduro. Es en la sangre levantisca de esos y esas compatriotas donde está la potencia futura del socialismo y el ideal bolivariano que vivificó el Máximo Líder Hugo Chávez.

Así pienso, como parte de una larga reflexión, en búsqueda del camino para reencontrarnos con la victoria, rectificando aspectos importantes de nuestra Revolución.

Freddy Bernal Rosales

Lo escrito en dicho artículo de Opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor.

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