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Primicias24.com – A propósito de que el pasado 15 de febrero se celebró el Día Internacional de Cáncer Infantil, es significativo conocer de qué forma tanto padres, familiares y amigos han de dialogar con estos infantes en relación a su patología.

Cuando el cáncer llega a la vida de cualquier individuo representa una hecatombe para su estabilidad emocional, sobre todo, por lo inesperada que tiende a ser. Por lo general, a quienes más afecta son personas de media y avanzada edad, pero desde hace rato viene tocando la puerta de los más chiquitos de la casa. Por ende, les ofrecemos unos tips para sobrellevar esta coyuntura familiar que no suele ser sencilla:

  1. Comunicarse con los infantes es el primer paso: desde que se les detecta la enfermedad la conservación debe darse de acuerdo a la edad del pequeño, dejando a un lado los tecnicismos médicos. Los padres deben apelar a imágenes y explicaciones más llanas.
  2. No inventar cuentos de hadas: hablar con la verdad. No decirle cosas como “tienes un gusanito que los médicos te van a sacar”. Eso puede ser contraproducente.
  3. Evitar la palabra cáncer: no por la connotación que representa para los niños, sino por lo que representa para algunos padres, para esos que creen que en el 100% de los casos es sinónimo de “muerte”.
  4. Si el niño pregunta ¿Mamá o papá me voy a morir?: lo primero que hay que explicar es que la muerte forma parte del ciclo de la vida, que todos, queramos o no, vamos tener que morir. Los progenitores deben tener tacto al momento del diálogo, dejarle claro a su hijo que lo más importante que el se sienta bien y que se aplique los debidos tratamientos para mejorar.
  5. Prepararlo frente a los tratamientos: antes de que la niña o el niño sean sometidos a algún tipo de método de sanación hay que prepararlo, sea doloroso el tratamiento o no. Hay informarle respecto a lo que le harán, lo que sentirá y cómo su cuerpo reaccionará. Por ejemplo: hablar sobre la caída progresiva de su cabello.

Sea cuál sea el tipo de cáncer lo que realmente importa es que exista un proceso comunicativo efectivo con el niño. Sin olvidar que la demostración de afectos debe ser contante, ya que siempre simbolizará un ungüento que los reconforta.

Los padres deben ser los primeros en aceptar la enfermedad para poder brindar las herramientas adecuadas al infante. Inclusive, si no saben cómo manejar tal situación acudir a especialistas (psicólogos) que los ayuden a comprender la patología que su hijo sobrelleva.

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