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Primicias24.com – Maracaibo tuvo su reconocimiento como gran plaza beisbolera y cuna del inmortal Luis Aparicio Montiel, hace 30 años, ¡Fiesta de béisbol en el Zulia!. La Confederación del Caribe había cedido el honor a la Tierra del Sol Amada para organizar el evento caribeño (a petición de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional) para brindar homenaje a la ciudad natal de “Luisito”, siendo la primera y hasta ahora única vez que cumple como sede de la “Pequeña Serie Mundial del Caribe” que se disputó del 4 al 9 de febrero de 1986.

Venezuela, que estuvo representada por los Tiburones de La Guaira, no pudo responder a las expectativas, y en su lugar las Águilas de Mexicali (México), sorprendieron a propios y extraños apuntándose el cetro caribeño. Más allá de lo deportivo, la organización del evento estuvo a la altura. El comité garantizó el espectáculo de la XVI edición de la Serie del Caribe.

El miembro del entonces Comité Organizador, Gilberto Ocando Yamarte, rememoró detalles del evento en el “nido rapaz”. “Fui honrado al ser designado secretario del comité de esa serie, ad-honorem. Compartí con el doctor Carmelo Contreras (presidente), la señora Lilia Silva de Machado, el coronel Eduardo Montiel Rincón y el profesor Róbinson Aguirre. Trabajamos en la organización, nos esmeramos en tener una ceremonia inaugural cónsona con el evento y con Maracaibo”, señaló.

“Originalmente querían solo un acto de izamiento de banderas, pero con la colaboración de empresas petroleras, de Pampero y Corpozulia, logramos montar un espectáculo que incluyó hasta un desfile de mantas guajiras en el Club Náutico de Maracaibo”, comentó Ocando Yamarte.

¿Tiburones pa’ encima?

En el terreno de juego, los Tiburones de la famosa guerrilla, comenzaron su paso en el torneo con el dugout más “enguerrillado” que nunca, pues vivieron momentos difíciles al presentarse una disputa entre Dionisio Acosta, presidente de la Asociación de Peloteros, y Pedro Padrón Panza, presidente del club, por un asunto de viáticos.

José Leiva, quien jugaba para las Águilas del Zulia, reforzó a los salados en el evento, y terminó convirtiéndose en una de las figuras del campeonato al punto que fue incluido en el equipo ideal del torneo como mejor jardinero izquierdo. “Yo debo reconocer que esa serie fue muy especial. Para mí fue muy especial porque aunque yo soy guayanés, quiero al Zulia muchísimo y se le estaba dando un reconocimiento a una tierra que era como mía, por eso quise ponerle mucho y aún conservo grandes recuerdos”, declaró a La Verdad.

“Como representantes venezolanos teníamos muy buen equipo. La Guaira no solo llevaba con su guerrilla encabezada por Oswaldo Guillén (MVP de la final de la LVBP), (Carlos) ‘Café’ Martínez, Gustavo Polidor, Raúl Pérez Tovar y Norman Carrasco; sino que se reforzó con los dos sluggers del momento: Antonio Armas y Andrés Galarraga (Leones del Caracas). Yo también aporté más que todo con la velocidad y el corazón. Pero ciertamente afectó mucho el conflicto que había entre los jugadores y Pedro Padrón Panza y desafortunadamente se vio reflejado en el terreno”, dijo el guayanés de 52 años.

El show de Leiva y el mariachi

En la serie, Leiva dejó promedio de .375 (de 16-6), con par de bases estafadas, en la Serie de 1986. “Nunca voy a olvidar las bases robadas a Tony Peña (República Dominicana). Y grandes jugadas a la defensiva, de hecho, no olvido una gran jugada en los jardines atrapando la pelota de espaldas. Son recuerdos inolvidables. Ese fue un año especial para mí porque esa temporada quedamos eliminados en la ronda regular (con Águilas), pero no importa, en la Serie del Caribe volví a darlo todo”.

José Joaquín “J.J” Villasmil, analista de béisbol, también dio su perspectiva sobre la situación en el campeonato. “Ya de por sí, el torneo se presentaba bastante parejo y los mexicanos (Mexicali) terminaron haciendo las cosas bien. Jugaron juntos y buena pelota. Basaron su juego en el pitcheo efectivo y a partir de ahí se hicieron fuertes y terminaron celebrando en Maracaibo”, dijo Villasmil a este rotativo. El lanzador Jaime Orozco fue el gran referente azteca sobre el morrito al ganar par de juegos y dejar efectividad inmaculada (0.00) en 10.2 innings y 12 ponches, con el cual fue líder de esos departamentos. México contó con la ayuda de Dominicana que ganó 11-5 a Venezuela para evitar un empate en la cima. El mariachi sonó después de 10 años.

¡Un éxito marabino!

La organización zuliana estuvo realmente a la altura. Maracaibo se lució en el aspecto organizacional y dejó la puerta abierta a futuros eventos. “Creo que de las cosas más importantes que quedaron de esa Serie del Caribe fue lo bien parado que quedó Maracaibo. Se dio la confianza para que después se albergaran eventos”, explicó “J.J”.

Posteriormente, Maracaibo fue sede de los Juegos Deportivos Bolivarianos (1989), Juegos Deportivos Nacionales Juveniles (1991), más adelante los Juegos Centroamericanos y del Caribe (1998) y Copa América de Fútbol (2007). Pero una tierra que ama y respira béisbol, siempre tendrá en su recuerdo aquel 1986, cuando el estadio Luis Aparicio “El Grande” se convirtió en el “nido del Caribe”.

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