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Primicias24.com - Manuel Isidro Molina, coordinador político nacional del Movimiento Popular Alternativo (MPA) y columnista del semanario LA RAZÓN, en una entrevista exclusiva para Primicas24.com conversó sobre a donde esta encamino la tolda política donde milita.

Afirmó que “el MPA rechaza las políticas autoritarias y corruptas del PSUV, así como las políticas corruptas y neoliberales de la MUD. Nosotros somos un partido independiente, un movimiento sociopolítico que intenta sumar esfuerzos con muchas personas por la construcción moral de la República, el desarrollo armónico y progresista de la nación, así como la visión futurista y democrática de alto grado de participación social; por lo que no estamos vinculados a los viejos cartabones de la izquierda, la derecha o centro, que a fin de cuentas solo son nomenclaturas medio descriptivas que no van al fondo de la situación”.

Destacó que han realizado dos eventos importantes, uno en Caracas que se realizó en mayo de 2016 donde emergió de manera colectiva el manifiesto de lucha por la reconstrucción moral de la República; y otro el 19 de noviembre en Mérida, que fue el Encuentro Nacional donde salió el Manifiesto de Mérida. Ambas actividades desencadenaron un conjunto de ideas, propuestas e interpretaciones que se consideraron originales producto de un debate colectivo.

“Nosotros no tenemos una visión electorera ni personalista o individualista porque creemos que los esfuerzos tienen que ser colectivos y los liderazgos emergen de acuerdo a las responsabilidades, capacidades y el reconocimiento de las personas”, apuntó.

Aseguró que están convencidos que la dirigencia política o los liderazgos en general llegan hasta donde las personas quiere que lleguen, ya que un líder sin reconocimiento social no es nada, por más brillante o por más ganas que tena de aspirar a un cargo, pero si no es reconocido por el entorno del colectivo, político y contemporáneo del pueblo no ejercerá un liderazgo trascendente, “y eso no ocurre solamente en Venezuela, sino que es algo humano y pasa en cualquier parte del mundo”.

El especialista en Ciencia Política, enfatizó que están desvinculados abiertamente es del marketing político norteamericano, porque en su esencia es el mercadeo de la política, es decir, una concepción mercantilista de la política a través de la experiencia del mercadeo en el ámbito industrial, comercial, publicitario y mercantil aplicado a la política, que llegó a Venezuela en el año 1973 durante la campaña electoral de Carlos Andrés Pérez para la presidenciales. “En esa época AD y Copei contrataron especialistas en marketing político norteamericano, lo que representó la decadencia de los partidos políticos en Venezuela porque se sustituyó el valor histórico de las organizaciones políticas, el liderazgo colectivo, la ideología, los programas entre otros aspectos por el individual o como el denominado ´candidato caja de jabón´”.

Molina destacó que a dichos candidatos se les puede adicionar o quitar algunas condiciones estéticas para mejorar el mensaje y se trampea al público con consignas elaboradas, vacía y cuya máxima demostración quedó evidenciada en las campañas electorales para la presidencia de los Estados Unidos, disputada entre Hillary Clinton y Donald Trump, donde las ideas y las propuestas de fondo fue lo menos importante al igual que la naturaleza de los tradicionales partidos y lo que valió fue la proyección individualista tanto de Clinton como de Trump, evidenciando un resultado desastroso donde ganó una persona insensata.

A su juicio, Trump pretende manejar a los Estados Unidos, una potencia económica, militar y cultural del imperio capitalista con trascendencia mundial, como si fuera una de sus empresas.

Destacó que en el plano interno, el MPA está empeñado en diagnosticar lo que realmente está pasando en Venezuela.

“Unidad catastrófica”

A consideración de Manuel Isidro Molina, ni el chivismo ni la oposición concentran siete millones de simpatizantes. Precisó que la MUD en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 concentró una inconformidad general de la mayoría del pueblo venezolano en contra de la situación que ocurre en el país, de las corruptelas y los desaciertos de las política públicas por parte del gobierno de Nicolás Maduro, pero el liderazgo de la coalición opositora incurrió en el grave error de interpretar una votación tan masiva e importante y sin precedente alguno como si fuera algo particular y partidista de la que pretendieron apropiarse y el país le ha dado la respuesta. “La MUD se equivocó al pensar que la elección de la nueva mayoría legislativa era un mandato para sacar de la presidencia a Nicolás Maduro, situación que no es cierta ni los parlamentos se eligen con ese propósito”.

El coordinador político nacional del MPA catalogó como “estrambótica” la gestión de Henry Ramos Allup en la presidencia de la Asamblea Nacional, lo que derrumbó el triunfo de la oposición conseguido en 2015. “Ramos Allup se mostró como un dirigente insensato y dotó al Gobierno de muchas posibilidades de reacción para revertir esa derrota en términos de eficacia política, tanto es así que nadie duda que la AN está maniatada y es surrealista, y que además vuelve hablar de la incompetencia y el grado de culpabilidad de la dirigencia a tirar por la borda ese enorme caudal de mandato político que le dio el pueblo” , resaltó. Recalcó que no hay precedente en el mundo que una mayoría parlamentaria de tal magnitud haya sido tan ineficiente como lo demostrado por la MUD.

Fundamentos del MPA

El también columnista en el aspecto político, señaló que “nosotros estamos abiertos a la participación sincera para reconstrucción moral de la República, su desarrollo armónico, su reconsolidación democrática con alto grado de intervención social. “Este no es un partido electorero ni para negocios para la corrupción, el enriquecimiento fácil e ilícito sino por el contrario, es un movimiento sociopolítico con vocación de servicio. Aquí hay que rescatar la bondad de la política, la mala ejecución del bipartidismo del siglo XXI que ha hecho de la política una imagen sucia, despreciable, poco ennoblecedora que hace que los jóvenes se alejen de ella”, puntualizó.

Por último, enfatizó que “nuestra forma de inclusión es sumando voluntades, discutiendo, abriendo caminos a la participación, a la responsabilidad, donde la gente llegue y observe con mira estratégica que puede trabajar por Venezuela con criterios contemporáneos, con utilidad hacia el prójimo, hacia el desarrollo de la nación y en eso se está trabajando”.

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